el blog del apatrida

domingo, 05 de abril de 2009

...El momento se acercaba...mucho, demasiado tiempo caminando, siempre adelante y siempre hacia arriba. No mirar abajo, eso estaba grabado en mi mente con machaconería y estridencia. Obediente de mi mismo, me afanaba a mis consecuencias y caminaba hacia la cumbre. Hacía frío, mucho frío. Miraba el altímetro pero hacía mucho que había sobrepasado el tope de la aguja. -Si fuese digital, decía para mi-, pero mi vida había sido totalmente analógica, tal vez ilógica..., pero ¿a quien le importaba?, ni siquiera a mi mismo. Me aterrorizaba el auto-conformismo, la autosujestión estúpida en que había caído hacía mucho tiempo.
   Y caminaba hacia la cumbre, pero nunca llegaba. Extenuado desvié someramente la mirada hacia mi muñeca buscando un reloj. Pero hacía tiempo que había dejado de usarlos. Mi tiempo estaba en mi mente, mis momentos en mi mente, mis poemas en mi mente, mi todo en mi mente.
   El reloj de mi tiempo se había detenido -al menos momentáneamente-, pero en alguna parte muy dentro de mi el tiempo corría; mas bien volaba, y volaba conmigo hacia el infinito de la negritud especial en que me encontraba. Y la cumbre nunca llegaba.
   Apenas sin oxigeno que respirar, exalaba con dificultad, con mucha dificultad. Me acordaba del humo del tabaco y de mi estupidez. Y allí me encontraba sin poder dejar de subir, de escalar, de volar hacia lo mas profundo de mis alturas.
   ¿Sería un sueño?, tal vez dormía y soñaba que me elevaba hacia lo mas profundo del infinito. Sin embargo subía y subía. No acababa de comprender y por tanto no comprendía.
   Un instante después mi velocidad aminoraba, casi paraba, ya no podía mas caminar. El aire se había vuelto irrespirable. El cielo cada vez mas oscuro y sombrío, era frío, muy frío. La sangre de mis venas se helaban por segundos, la negrura me invadía, por fin había llegado. pero...¿a donde?
   Llamaba y nedie contestaba, suplicaba y nadie respondía, gritaba pero los oídos debían estar sordos. Lo aceptaba. No había vuelta, no marcha atrás. No había nada, nada hacia delante, !que pavor!, !cuanto miedo:
!eran las puertas del cielo!


COMENTARIOS

lunes, 06 de abril de 2009

Por inmayupi @ 10:34


No vale la pena andar x andar... Que me reuerden con un poquito de aprecio... ése es mi cielo...El tiempo no espera por nada ni por nadie....
Felicidades jefe......!!!Guiño